El Cajero Electrónico (caso dudoso)
Aclaramos que esto nos llegó por correo electrónico y, luego de pasarlo en limpio decidimos publicarlo porque creemos que puede ser posible, pero no podemos afirmar que haya sucedido.
En un parque muy concurrido se instalo un cajero electrónico con pancartas e inscripciones que invitaban a la gente a donar el equivalente a 1 dólar americano y, al mismo tiempo, participar en el sorteo de importantes premios. El sistema permitía donaciones por medio de tarjetas bancarias cualquier entidad. El cajero apareció una mañana instalado sin que nadie haya podido ver quienes lo colocaban. La primera persona que se animó entro al recinto e introdujo su tarjeta. El sistema le pidió que ingrese su clave de seguridad tal como cualquier cajero electrónico lo hace. La persona la marcó en el teclado. Seguidamente una pantalla, con el logotipo de la institución a la cual se ha donado su contribución, le agradece por el gesto de buena persona y lo invita a esperar mientras se produce el sorteo en tiempo real. Al cabo de unos instantes un mensaje aparece en pantalla informándole que ha ganado un departamento totalmente amueblado. Imagínense la alegría de la persona. Luego, el sistema imprimió un ticket con un número telefónico al cual el ganador debía llamar para acceder al premio. Con el ticket en la mano salió del recinto y la gente comenzó a entrar tal como lo hizo el ganador, ingresando su código de seguridad y recibiendo la pantalla de agradecimiento. Muchos ganaron autos, otros ganaron viajes, otros no ganaron premio alguno y otros (los menos) comenzaron a sospechar. En tanto la gente que llamaba al número telefónico del ticket no lograba comunicarse porque siempre daba ocupado. En plena madrugada un camión paso a desmontar el cajero automático. Al día siguiente los bancos se vieron colmados de clientes que requerían información al respecto. Y como novedad les informaban que no solo no se había organizado ningún sorteo ni campaña de beneficencia sino que, para mas insólito, tampoco se había debitado de la cuenta de nadie el famoso dólar. La mayor parte de la gente lo dejo pasar creyendo que se trataba de alguna broma pesada que luego se emitiría por TV. Otros sospechaban aún mas de estas maniobras pero no lograban comprender el porque y para que de todo eso.
Hasta que un día ningún cajero electrónico de la ciudad quedó con dinero en sus alcancías. De repente la gente había extraído de sus cuentas todo el dinero que pudiesen sin razón alguna. Los bancos, preocupados, comenzaron a hacer investigaciones llegando a la siguiente conclusión:
La instalación por un solo día del cajero "benéfico" tuvo como único fin la recolección de información. Y que información? Las bandas magnéticas y códigos de seguridad de miles de tarjetas bancarias con las cuales después los estafadores vaciaron las máquinas de toda la ciudad. No lo dejaron mas tiempo en el parque porque de hacerlo los bancos enviarían a alguien a controlarlo, detectando que es una maniobra fraudulenta y haciendo que la policía lo custodie durante día y noche a fin de dar con los delincuentes que lo instalaron. Astutos en verdad.
Lo paradójico es que, queriendo hacer el bien, la gente regalo sus números de seguridad a desconocidos quienes le robaron gran parte de sus ahorros. En tanto, los bancos se negaron a hacerse cargo de las pérdidas haciendo mención que de haber organizado una campaña de semejante envergadura hubiesen utilizado los medios de comunicación para hacérselo saber a la población y siendo que la gente sin que nadie la obligue ingreso al cajero y marco su código.
Luego de las extracciones que dejaron sin dinero a todos los cajeros electrónicos de la ciudad nadie supo mas nada al respecto, salvo el mal y costoso recuerdo que quedará en las mentes de los estafados.